
A tan solo tres horas y media en coche de la ciudad de Bogotá, se encuentra la Laguna de Tota, el cuerpo de agua natural más grande de Colombia y considerado como uno de los parajes naturales más espectaculares de Sudamérica.
Se accede por tierra y la forma más fácil de llegar es desde la capital colombiana a través de la Autopista Norte que conduce a Tunja, la capital de Boyacá, apostada en un recorrido que incluye varios municipios.
Posee una superficie de 60 kilómetros cuadrados y 30 metros de profundidad. Sus aguas limpias y cristalinas ofrecen tonalidades de verde y azul según la hora de luminosidad del día, todo un espectáculo.
A pesar de estar a más de 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, con un clima bastante frio, las arenas de su playa llamada “Playa Blanca”, son muy visitadas por bañistas de la región, quienes además disfrutan de gran variedad de deportes acuáticos con el esquí y los recorridos en bote.
La laguna está rodeada de pintorescos pueblos como Iza, Cuitiva, Tota y Aquitania, lugares llenos de cultura y tradición que enriquecen aún más la visitas de miles de viajeros al año.