El museo más emblemático del país, el Museo del Oro, estrena imagen. Atrás dejó los espacios acartonados de finales de los años 60, cuando fue inaugurado, y tras una remodelación de pies a cabeza ofrece una imagen renovada y fresca.
Los espacios son amplios y bien iluminados, con materiales -mármol negro, madera pulida, metales y vidrio- y colores neutros -blanco, negro y gris- que le dan un marcado acento contemporáneo.
De las dos salas que tenía anteriormente, ahora tiene cuatro, como parte de la renovación del discurso museográfico.
En cuanto a la exhibición de las bellas piezas de orfebrería en oro que dan nombre al museo, quedaron atrás las bases y soportes que atiborraban las vitrinas y ahora las piezas cuelgan de un fondo traslúcido, como suspendidas en el aire, iluminadas con tecnología de leds, lo que facilita el diálogo con el público.
Además del espacio físico, el otro eje de la remodelación fue actualizar el guión científico conforme a los nuevos hallazgos arqueológicos sobre las culturas prehispánicas.
Textos bilingües acompañan las vitrinas, más limpias y de mayor amplitud, lo que también ha seducido a más extranjeros.
Instalaciones
Además de cuatro salas de exhibición, el museo cuenta con:
• Sala de exhibiciones temporales
• Tienda
• Café
• Auditorio
• Restaurante
• Sala de proyecciones
• Sala de consulta
• Exploratorio interactivo
• Ascensores
• Almacén
• Recorrido virtual en Internet

Pingback: Cambios en el Museo del Oro de Colombia